Siempre he estado solo, hasta la soledad me ha abandonado.
Suelo estar desafinado con la gente, las musas nunca pasearán a mi lado.
Y que se será de mí, si ni yo quiero saberlo.
Mientras escribo, y suenas todavía campanas en mi cabeza.
Nunca pasará un ángel volando, nunca me llevarán al cielo mis buenos pensamientos.
Mi mundo, el mundo de todos, morirá, y yo, solo por supuesto, no podré hacer nada.
Agonizaremos mientras tanto, sufriendo, solos, bajo la guadaña de la parca.
Nadie pagará mi muerte, y caminaré como camino en vida, esperando la venganza.
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