lunes, 5 de marzo de 2012

crónicas del día hasta las 5pm

Cuando el sol empieza a salir por oriente y abandono el único mundo donde la libertad existe, con el cuerpo aun un poco aletargado, me toca preparar toda la indumentaria necesaria para "ganarse un futuro".
Al abandonar el cálido hogar, donde quedan encerrados los libros y escritos que me quedan por leer, camino desorientado con el consuelo de ver nuevos rostros que encierren grandes historias aun ocultas.
Llego a ese lugar que unos llaman colegio. En esas seis horas que pierdo aguantando a personajes inmundos y escuchando materias que no me servirán de nada en el futuro. Seis horas en las que el aire se oscurece y no se me permite ni respirar, solo cinco minutos entre clases son aptos para vivir, solo cinco.
Una vez he abandonado ese recinto la claridad vuelve a aparecer y de nuevo el mundo tiene color, camino de nuevo a paso ligero entre las calles de la ciudad con pensamientos renovados y más peso sobre la espalda.
Llego como siempre a mirar el amor desde mi cuerpo, no se me es permitido disfrutar mucho de el, no vaya a ser que me enamore, como si no lo estuviera ya..
Hablamos de ella, luego me toca a hablar de mi, rara vez hablamos de nosotros, y cuando es así es algo malo.
Me cuenta su día tan perfecto y me dice lo feliz y contenta que es, yo, sin embargo comido por la soledad, me limito a decirle formalidades y asentir cual monigote, si supieras lo que he tenido que pasar y lo que estoy pasando, si por un momento pudiéramos ver desde los ojos del otro que feliz seria y que triste te vería.
Cuando le digo adiós siento una puñalada en el corazón que me impide seguir andando, me detengo con la sorpresa de encontrarme con un pastor del señor que me da las buenas tardes, serán para usted.
Pero no todo está tan mal mi perro fielmente me espera en la puerta y me sacará mil sonrisas.
Más tarde el amor y yo nos volveremos a encontrar, espero que esta vez a la excusa no le siga el reproche y que esta vez no acabe con otra puñalada en el corazón. 
Me voy, me despido de vosotros y de mí.

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