Pensaba la luna que estaba sola, y se encontró conmigo.
nos enamoramos en la noche y le pedí besos que alimentasen mi locura,
le pedí su soledad para hacer compañía a la mía,
y sentí mil noches, la eternidad se hizo un rato.
Comprendo en su mirada un reflejo de la mía,
y en los abismos entre los hombres construimos un puente.
Amé disimuladamente su órbita celeste, hasta que la encontré encarnada,
y créanme si les digo que ya la conocía antes de conocerla,
que me arropó con su cariño sin acaso haberla mirado,
que un enlace permanente, como un eco, me llevó a sus labios.
mi vida entera, esperando en la escalera alguien que me acompañe,
y tu luz del ocaso, también me esperaste larga y tendida.
Tu ventana, por donde escuchas la vida me llamó para que la cerrase a la tempestad,
olvidándome de salir a tiempo me quedé encerrado en aquel sombrío cobijo,
escondida me miraste y no supe como había tardado tanto tiempo en llegar a mi hogar.
Como cosa sombría, como imanes que se atraen, como destino,
su cuerpo y el mio, viendo con los ojos cerrados, se completaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario